¿Cómo es una Relación de Pareja Sana?

Las relaciones de pareja sanas y deseadas tienen un efecto muy positivo en el bienestar de las personas. Los conflictos en la relación de pareja generan a su vez conflictos y dificultades generales en otras áreas de la vida de la persona. Es decir, los conflictos en la relación de pareja pueden enturbiar la dinámica familiar, el trabajo y las relaciones sociales.

Una relación de pareja saludable conlleva dedicación, esfuerzo, amor, sinceridad, cariño y respeto. La relación de pareja ha de estar compuesta por estos elementos para consolidarse y mantenerse en el tiempo de forma saludable. Si quieres construir una relación de pareja sana te recomendamos que reflexiones sobre las características de parejas sanas que definimos a continuación.

como es una relacion de pareja sana

Teoría del Amor de Stemberg

Robert J. Sternberg sugirió tres elementos esenciales para establecer la base de una relación de pareja sana: intimidad, compromiso y el deseo o pasión.

La Tríada de las relaciones de pareja

La intimidad se refiere a la sensación de sentirse comprendido y apoyado, al igual que comprender y apoyar al cónyuge. Es un componente esencial para la confianza, el conocimiento mutuo y la cohesión como pareja.

El compromiso se basa en la confianza, responsabilidad asumida en la pareja y reconocimiento de obligaciones en la relación. No se trata de una obligación, sino del deseo de ambos cónyuges de que la relación se mantenga estable y duradera y de compartir un proyecto de vida junto a la pareja.

El deseo y pasión de la relación refuerza a los dos componentes anteriores. Se trata del surgimiento de sensaciones positivas cuando se comparte tiempo y afecto con la pareja.

Características de una relación de pareja sana

Las investigaciones acerca de los componentes o elementos necesarios para que una relación de pareja se mantenga estable y sana han mostrado una serie de aspectos que determinan en gran medida que la relación de pareja sea saludable. Entre todos ellos, se destacan los siguientes:

  • Equidad-reciprocidad en la pareja.
  • Confianza y ausencia de control coercitivo/coacción.
  • Buen sistema de comunicación conyugal.
  • Expectativas y atribuciones realistas y saludables hacia la pareja.
  • Estrategias de resolución de conflictos.

A continuación, se detallan cada uno de estos elementos que la ciencia ha identificado como los elementos de una relación de pareja sana:

Equidad-Reciprocidad en la pareja

Este elemento hace referencia a la cantidad de refuerzo que se obtiene de la pareja y viceversa. En las parejas sanas se observa que ambos miembros aportan grandes dosis de refuerzo positivo a sus parejas, como elogios y mimos, así como la misma cantidad de refuerzo en ambos cónyuges.

Un aspecto muy importante de este elemento es que el intercambio de refuerzo no es inmediato. Es decir, si un miembro de la relación refuerza a su cónyuge por algo que ha hecho, su pareja no le devuelve el refuerzo de forma inmediata. No hay exigencias en la relación con respecto al refuerzo recibido, sino que actúan como una «cuenta corriente», en la que se invierte y posteriormente de forma voluntaria y natural se recibe.

Es muy importante mimar a nuestra pareja, demostrarle el afecto y cariño que sientes, favoreciendo que se sienta querido en la relación. Puedes consultar nuestro artículo sobre Ingredientes del amor para aprender a mimar y reforzar a tu pareja.

Confianza y ausencia de control y coacción

En las relaciones de pareja saludables se observa un patrón de ausencia de castigo y refuerzo negativo. Esto quiere decir que en las parejas que se aman y se respetan predomina el intercambio de elogios y abrazos. Se comunican desde los talentos de ambos. Por el contrario que una pareja no se castigue quiere decir que no se insulta, desprecia, menosprecia o atenta contra las cualidades del otro. Cuando técnicamente hablamos de Refuerzo negativo en las parejas nos referimos por ejemplo a las situaciones en las que por amor tenemos que renunciar a actividades positivas. Un ejemplo típico sería no besar, no acariciar o ignorar para chantajear y cambiar la conducta de la otra persona. Otro ejemplo típico sería prohibir a la pareja hacer la cena con sus amigos los jueves o cualquier actividad placentera al margen de la relación.

Es común en las parejas utilizar un sistema de control o chantaje para conseguir lo que se quiere/necesita, a través de la amenaza, o generando sentimientos de culpa en la otra persona. No obstante, esto genera rencor y resentimiento en la pareja.

En las relaciones de pareja sanas para conseguir algo que se quiere o necesita se utiliza un sistema de comunicación asertivo, es decir, se comunica desde la comunicación asertiva, lo cual nos lleva al siguiente elemento de las relaciones de pareja saludables.

Buen sistema de comunicación en la pareja

Este elemento se refiere al estilo de comunicación utilizado en la pareja para interaccionar y comunicarse entre ella, así como para resolver los conflictos y discusiones conyugales. Las relaciones de pareja saludables utilizan un estilo de comunicación asertivo para comunicarse, es decir, emplean afirmaciones positivas para pedir lo que se quiere o necesita a su pareja, al igual que se esfuerzan en comprender, entender y respetar las opiniones, perspectivas y vivencias de su cónyuge. Esto supone eliminar de las conversaciones o discusiones en pareja las críticas, amenazas, gritos, insultos, gestos, expresiones no-verbales…, las cuales generan daño en el cónyuge. Si observas que en tu relación existen problemas en la comunicación e interacción con tu pareja te recomendamos leer nuestro artículo sobre estrategias para mejorar la comunicación en la pareja.

 Expectativas y atribuciones realistas

Los estándares, expectativas y atribuciones que se realizan hacia la relación de pareja han de ser realistas y saludables para mantener una relación amorosa sana y estable. Esto quiere decir que, los estándares y expectativas que hemos generado a lo largo de nuestra vida sobre la relación de pareja han de ser flexibles y adaptarlos a nuestra propia relación y a la realidad.

Con respecto a las atribuciones, se ha comprobado que los miembros de las relaciones de pareja saludables reconocen su parte de responsabilidad ante una determinada situación. Es decir, ante un conflicto o discusión, los cónyuges reconocen la responsabilidad de sus acciones y realizan una correcta interpretación y análisis de las causas y los elementos.

Estrategias de resolución de conflictos

Un mito acerca de las relaciones de pareja saludables, felices y estables es que los conflictos están ausentes o son mínimos. No obstante, esto no es nada cierto. De hecho, se ha comprobado que lo que determina si una relación de pareja es saludable no es la cantidad de conflictos que existen en la relación, sino la forma de resolver los conflictos.

Las relaciones de pareja saludables desarrollan estrategias de resolución de conflictos que permiten resolver las situaciones a través de la empatía, respeto y cariño. Se trata de entender el punto de vista del cónyuge, ponerse en su lugar, y defender el propio, siendo flexible y responsable de nuestras propias acciones.

Si has detectado que tu pareja está en crisis o ha empezado a relacionarse desde los reproches y críticas sería bueno que os planteéis realizar una Terapia de Pareja para que la relación vuelva a fluir y sea constructiva para ambos.


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