Relaciones tóxicas de Pareja

Las relaciones de pareja tóxicas son fuente de dolor emocional y sentimientos de tristeza y desesperanza. En muchas ocasiones, no somos capaces de identificar que nuestra relación es realmente tóxica, debido a que los aspectos tóxicos de la relación pasan desapercibidos debido a su sutileza, así como, a causa del miedo de afrontar la realidad y reconocer que la relación amorosa no funciona.

A continuación vamos a describir los tipos de relaciones tóxicas más frecuentes en las actualidad. Pretendemos ayudarte a reflexionar sobre tu relación, por si alguna de estas características están presente y debes de tomar decisiones para finalizar la relación, o acudir a Terapia de pareja para aprender a relacionaros sin sufrimiento.

¿Qué es una relación de pareja tóxica?

Las relaciones de pareja tóxicas son relaciones que generan un gran malestar emocional y sentimientos de desesperanza, frustración, e infelicidad. Es habitual que en este tipo de relaciones la independencia de los miembros de la pareja desaparezca, incluso es probable que uno de los miembros de la pareja deje a un lado sus prioridades por su cónyuge. Este tipo de relaciones no solo ocurren en las relaciones de pareja, sino que se producen en relaciones sociales y familiares. Saber detectar los primeros aspectos de este tipo de relaciones ayuda a prevenir la construcción de una relación tóxica y el fomento de las relaciones saludables.

Características de una relación de pareja tóxica

Hemos seleccionado 6 características que observamos en las relaciones de parejas tóxicas:

Control excesivo por parte de un miembro de la relación

En algunas relaciones de pareja, un cónyuge es el que toma el control o posesión de la relación. Es decir, habitualmente es él/ella quien toma las decisiones más importantes de la relación, incluso puede llegar a tomar decisiones que solo incumben al otro miembro de la pareja, como decisiones laborales o familiares.

En un principio, especialmente cuando uno de los cónyuges es más dependiente o indeciso, puede parecer incluso útil o vivirse como un alivio, que el otro miembro de la relación tome las riendas de la pareja. No obstante, esto genera que la independencia, autonomía y toma de decisiones de este miembro desaparezcan. Es decir, una vez que un cónyuge toma el poder de la relación, es muy difícil cambiar su posición. Por ello, es importante que desde el comienzo de la relación se fomente la independencia y autonomía de ambos miembros, así como la cooperación y el trabajo en equipo para tomar decisiones referentes a la pareja.

Relación codependiente

En este tipo de relaciones, ambos miembros han perdido la independencia y la autonomía en la relación. Es decir, ninguno de ellos toma decisiones sin consultar a su cónyuge, a pesar de que no incumban al mismo, como por ejemplo, pueden ser decisiones con respecto a la vida laboral de la pareja. Priorizan la opinión y necesidades del otro miembro de la pareja, sin tener en cuenta las propias, lo que genera una gran dependencia en la relación.

Es habitual que los miembros de este tipo de relaciones estén pendientes las 24 horas a su cónyuge, sus necesidades y bienestar. No obstante, llegados a un punto en la relación, los miembros de la pareja suelen frustrarse debido a la gran dedicación que requiere la pareja. Suelen generarse sentimientos de dependencia, frustración, rencor e incluso insatisfacción conyugal. Por ello, es importante que desde un principio de la relación se establezcan unos límites saludables entre ambos miembros, que permitan tomar decisiones de forma independiente y a su vez cooperar con la pareja para la toma de decisiones de la propia relación.

Expectativas y estándares idealizados de la relación de pareja

Actualmente, muchas personas viven su amor bajo los mitos del amor romántico que nos han impuesto las películas y series. A partir de esta idea se crean estándares o ideas rígidas y extremas de como debería ser la pareja o la propia relación. Como es de esperar, estos estándares no suelen cumplirse en la mayoría de los casos. Es habitual que este tipo de personas piense que una simple discusión es señal de que la relación no funciona, o mantienen la idea de que el cónyuge ha de intuir o adivinar cuales son sus necesidades. Si esto no es así, se piensa que “no es la persona adecuada”. Esto genera un gran malestar en ambos miembros de la pareja, ya que provoca sentimientos de frustración, decepción, tristeza y dolor.

La realidad es que todas las relaciones de pareja se enfrentan a discusiones y conflictos interpersonales, sin que esto quiera decir que los miembros de la relación no compartan el suficiente amor y cariño. Las parejas han de afrontar este tipo de situaciones y continuar creciendo y fortaleciéndose como pareja, lo que conlleva modificar la idea de amor romántico por una idea de dedicación, respeto, cariño y cuidado de la relación.

Relaciones basadas en una comunicación pasivo-agresiva

En este tipo de relaciones, ante conflictos o dificultades en la relación de pareja, los cónyuges utilizan un estilo de comunicación pasivo-agresivo. Esto quiere decir que uno de los miembros de la relación, o ambos, ante un conflicto utilizan el silencio para enfrentarse a el. Es común observar como un miembro de la relación, o ambos, muestra indiferencia, silencio o una actitud pasiva ante el conflicto, mientras sus gestos y expresiones faciales muestran rabia, ira y enfado. Es frecuente que el cónyuge sea incapaz de mostrar el porqué de su enfado, mientras que los sarcasmos y las expresiones faciales de molesta y enfado están presentes en todas las conversaciones o contactos con la pareja.

Las personas que utilizan este tipo de comunicación muestran una falta de cooperación y trabajo en equipo para resolver los conflictos, se mantienen al margen de la relación, responsabilizando a su pareja en la resolución del conflicto.

Control a través del chantaje emocional

Este tipo de relaciones se caracteriza por el empleo del chantaje emocional para conseguir lo que se quiere. Es decir, uno de los miembros de la pareja utiliza la manipulación emocional para conseguir aquello que desea de su cónyuge, influyendo en sus emociones y generando sentimientos de culpabilidad en el.

El chantaje emocional es una amenaza, en la mayoría de los casos, muy sutil, que genera la dominación y el poder por parte de uno de los miembros de la relación. Se trata de la culpabilización del cónyuge por el malestar ocasionado ante una situación, o por el posible daño que se generará si la pareja no realiza alguna acción. Este tipo de manipulación psicológica genera sentimientos de tristeza, culpa, frustración, rabia y una baja autoestima el en otro miembro de la pareja, haciendo tambalear la satisfacción conyugal y, por tanto, la relación de pareja.

Excesiva independencia en la relación de pareja

Este tipo de relación aparece cuando uno de los miembros de la pareja adopta una actitud de independencia excesiva. Esto quiere decir que no tiene en cuenta a su cónyuge para la toma de decisiones referentes a la situación de pareja. Suele ser una persona que no muestra interés por la opinión y necesidades de su pareja, priorizando las propias.

Es común que tomen las decisiones de forma independiente, sin pedir consejo a su cónyuge, incluso si también le incumben a él. Es habitual que este tipo de personas no compartan su día a día con su pareja, pueden percibirlo como una forma de control, lo que les supone un gran malestar. No obstante, el otro miembro de la relación tiene miedo y dudas acerca del compromiso de este cónyuge, lo que genera sentimientos de desconfianza, inseguridad e incluso ansiedad.

Circuito ruptura-reconciliación

Este tipo de relaciones se caracterizan por la presencia de numerosas y recurrentes rupturas de pareja. Es frecuente que al preguntar a los miembros de la relación de pareja acerca de las rupturas, ninguno recuerde el número exacto de rupturas al ser tan frecuentes y recurrentes. Cuando una pareja sufre tantas rupturas repetidas en el tiempo suele ser un indicador de que hay aspectos en la relación que son tóxicos para la pareja. Es habitual que tras un corto periodo de tiempo separados, alguno de los miembros de la relación, o ambos, suplique a la pareja volver debido a la imposibilidad de encontrar el bienestar sin él/ella. No obstante, tras unos días de bienestar conyugal, los conflictos vuelven a aparecer y a provocar otra ruptura.

Suelen ser personas que no aguantan estar lejos de su pareja durante mucho tiempo, necesitan saber de él/ella constantemente, generando una gran dependencia emocional hacia la pareja. Es común que en la relación de pareja existan muchos aspectos conflictivos, desacuerdos, críticas…, que provocan una gran hostilidad y resentimiento. Sin embargo, si la pareja toma la decisión de poner fin a la relación de pareja, suelen tardar poco en volver a ponerse en contacto debido al sufrimiento que les genera estar separados de su cónyuge.

Es uno de los tipos de relaciones de pareja mas dolorosas y devastadoras, ya que generan numerosos sentimientos de malestar y de dependencia hacia el cónyuge. Se origina la creencia de que no es posible ser feliz sin su pareja, creando una gran dependencia emocional que es necesario solventar para reconstruir la relación de pareja, si es posible, hacia una relación de pareja sana.

Señales de las relaciones de pareja tóxicas

En muchas ocasiones, es difícil percibir cuando una relación de pareja es tóxica. Como ya hemos mencionado, suelen ser comportamientos muy sutiles, que pasan desapercibidos, lo que dificulta el reconocimiento de los aspectos insaludables de la relación.

A continuación, se destacan algunos comportamientos y aspectos de la relación que indican que una relación de pareja posee algunos aspectos poco saludables que se tienen que corregir:

  • Pérdida de la independencia y autonomía de uno de los cónyuges, contrapuesto a un excesivo control del otro miembro de la relación.
  • Priorización de las necesidades y deseos del cónyuge a las propias siempre o casi siempre.
  • Pérdida de amistades importantes y relaciones familiares por no dedicarle tiempo.
  • Pérdida del interés o tiempo dedicado a actividades placenteras para la persona.
  • Sentimientos de inferioridad o culpabilidad.
  • No sentirse querido en la relación, a pesar de constantes esfuerzos por adquirir muestras de afecto y cariño.
  • Distanciamiento emocional con el cónyuge, lo que genera sentimientos de soledad.
  • Comportamientos de vigilancia y control de un cónyuge hacia el otro.
  • Excesivos comentarios críticos y exigencias por parte de un cónyuge.

No queremos terminar este artículo sin recomendarte que leas las características de una relación de pareja sana o los ingredientes del amor.

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